La educación política, una asignatura pendiente

| 27 mayo, 2011 | 3 Comentarios

ParticipacionDefinitivamente la derecha y la izquierda no existen. La evolución del Sistema así lo demuestra y a pesar de todo seguimos atrapados en una idiosincrasia que exporta nuestras luchas a través de modelos de pensamiento obsoletos. El mundo ha cambiado, pero la política sigue siendo como lo era hace 75 años y esto comporta un desorden en el estado natural de las cosas que inevitablemente inclina la balanza hacia el fracaso de su ejercicio. Las uniones y desuniones conyugales de los distintos poderes no han sido más que expresiones de la necesidad patriarcal y nunca de las voluntades humanas que las han seguido, lógicamente, a causa de una herencia histórica muy prolongada que ha pasado hoy a formar parte de la costumbre. Es por eso que podemos seguir adjetivando entre derechas e izquierdas, porque el modelo social sigue presentándose desde esa perspectiva, fácil y de cualquier modo interesado. Dicho brevemente, es más sencillo colocar a cada individuo como parte del conjunto que ocupa que verlo como una parte singular e integrante de la sociedad en si misma.

La imagen representativa de este fenómeno es sin duda la evolución de nuestra macro-sociología actual. Gracias a la tecnología hoy las personas son conscientes de que el mundo ya no es un espacio enorme donde el vecino es un gran desconocido y esto cuestiona a las políticas derivadas de otros momentos, enraizadas, como he dicho, en los distintos poderes históricos acostumbrados a la disputa y a señalar las diferencias sociales como problemáticas. Este procedimiento dialéctico ya no sirve para las nuevas necesidades emergentes y muchos ciudadanos están tomando su propia iniciativa al no sentirse representados por un poder político, el cual ha perdido toda ergonomía social. Es aquí donde el gran reto de la nueva era es la pregunta por la convivencia y su expresión dentro del sistema jerárquico existente.

Nuestra asignatura pendiente como individuos parte de nuestra falta de intervención política y esto, en el marco de una sociedad que evoluciona inevitablemente hacia una mayor participación, hace imprescindible la reactivación de la responsabilidad que implica convivir juntos/as. Que cada cuatro años la ciudadanía, mayoría absoluta del ejercicio político, pueda intervenir en las cuestiones que le conciernen son muchos años de pasividad. Esta carencia, que ha deformado completamente los principios democráticos, necesita ser reconducida desde el sistema, pues de otro modo, la historia resucitará exponencialmente. Así pues, la intervención individual en el juego democrático, no sólo es necesaria, sino que esta nueva conducta en las relaciones políticas y sociales implicaría la obertura de un espacio de convivencia distinto y enriquecido.

educacion_politicaEn estos momentos el sistema político, debilitado por su propia maraña, impide la participación directa de quienes siguen alimentando inconscientemente sus deseos, un fenómeno completamente normal si no se facilitan los recursos para entender cual es nuestra responsabilidad política. Este juego político que parece estar llegando a su fin, pertenece ya a un modelo democrático adolescente que, de forma imparable, está pidiendo que le dejen madurar.

En una sociedad realmente democrática no podría existir el enfrentamiento si sus ciudadanos tomaran plena consciencia de qué significa convivir en lo político. Pues una sociedad más democrática, si otorga las competencias intelectuales suficientes a todos sus miembros y confía en sus ciudadanos las decisiones oportunas como parte del criterio político de la mayoría, el enfrentamiento se torna diálogo y el papel de los distintos gobiernos la parte gestora de las aprobaciones que se ejerzan desde dicha mayoría. En este sentido el trabajo político no consistiría, por tanto, en un estatuto de poder, sino en un proceder como gestores sociales y consultores que materializan la voluntad de todos.

Por eso, cuando no se permiten recursos para la voluntad es cuando la sociedad se torna distante para muchos y pierde fuerza, se enfrenta a la inseguridad y al miedo y deja de confiarse en ella. Así, el nuevo paradigma político sólo puede ser conjugado desde la responsabilidad personal a través del conocimiento de lo que eso significa. Y esto, le corresponde al sistema mostrarlo, hacerlo accesible a fin de permitir madurar a sus gentes.

La sociedad actual está reclamando una aproximación a la realidad de los individuos solicitando unas instituciones más abiertas y, en definitiva, unos servicios donde todos y todas formemos parte indivisible. Esto implica un enfoque político compasivo pero consciente, una democracia participativa que tiene la obligación de educar a todos sus miembros en su relación con el mundo, las leyes y la ética común. Un modelo reformado de convivencia que al fin a al cabo nos corresponde a todos por defecto natural.

 

 

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3 Comments on "La educación política, una asignatura pendiente"

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    No estic d’acord amb l’afirmació “Definitivamente la derecha y la izquierda no existen”, el que no existeixen són polítics d’esquerra

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