La homosexualidad y otros asuntos divinos

| 5 julio, 2012 | 6 Comentarios

homoLa homosexualidad, símbolo para muchas personas de libertad y para otras de una conducta antinatural, forma parte a pesar de todo, de ese grupo de expresiones de la naturaleza que aún hoy son poco entendidas. Cualquier persona con cierto criterio puede señalar que todo lo existente en la faz de la Tierra tiene una función que cumplir en la fisionomía de la vida, y que por tanto nada es gratuito en ella. Pero al parecer no estamos dispuestos a aceptar eso cuando se violenta lo que sin mucho juicio etiquetamos como “normal”, sobre todo cuando determinados sectores de la humanidad ven peligrar una supuesta tradición.

El arduo trabajo de la humanidad en esta biodiversidad es el de comprenderse a sí misma,
a pesar de su entretenimiento sobre todo lo que le envuelve

La naturaleza dual (física y espiritual) que conforma al Ser Humano, responde a una inquietud que tiene la función de imitar la estructura universal (el viejo dicho: “lo que es arriba es abajo”), lo que permite entender que bajo el prisma de la evolución aún se nos escapen muchas cosas y no respondamos con rigor a nuestros miedos, incluso aquellos que no queremos ver. Esta condición, que está ligada a la transfiguración de nuestra consciencia, entra en conflicto con todo lo que no es lógico y objetivo en nuestra maquinaria racional, es decir, lo que emerge fuera de los patrones establecidos por ella y que forman parte de las grandes controversias que nos sitúan siempre en ese espacio de conflicto permanente. El caso de la homosexualidad masculina y femenina es un ejemplo, y a pesar de que en algunos lugares hay una aparente aceptación, ésta no deja de ser simplemente una moraleja que esconde una escala de valores, pues el hecho fundamental es que ésta se atribuye a una mera orientación sexual y no a una función concreta de la propia naturaleza.

En general, el prejuicio e ignorancia del significado de la homosexualidad y otras conductas de inquietud general, parte de la voluntad de mirar este hecho objetivo de La Vida como un desvío o expresión antinatural de la propia naturaleza, lo que me pregunto: ¿con qué osadía somos capaces de juzgar a Dios señalando parte de su esencia como errónea? y ¿cómo podemos ser capaces de repudiar a un grupo (mucho mayor de lo que pensamos) por su orientación sexual, si ni si quiera hemos entendido que significa eso o por qué la naturaleza se manifiesta de ese modo? Un poco de modestia sería prudente, !el siglo de las luces ha terminado!

Como todas las cosas la homosexualidad tiene su razón de ser y en lo que sigue voy a desmitificar su existencia desde un ángulo más naturalista lejos de cualquier cuestión moral, cultural o de creencia, pues la homosexualidad como tal tiene un función muy importante para la convivencia y la propia evolución.

A estas alturas ya estamos bastante habituados y habituadas a la idea de que todo parte de un mismo origen y que todo lo que existe, inclusive el ser humano, tiene una composición atómica que sólo varia a partir de su estructura molecular, pero no de su esencia. Por otro lado, también sabemos que el átomo es la partícula fundamental desde donde todo emana y que ésta está compuesta por una carga negativa, otra positiva y otra neutra. A donde voy a parar:

si observamos la forma que adoptan todas las cosas, ya pertenezcan éstas al mundo físico o intangible, éstas participan de una carga concreta, es decir, negativa o positiva. Su manifestación es incuestionable en todos los ámbitos posibles, ya sean objetivos, racionales o emocionales, observándose sus extremos así: hombre y mujer, blanco y negro, bueno y malo, etc, etc, etc. Sin ningún tipo de duda, nuestra vida se ha fundamentado hasta nuestros días sobre esa polaridad. Pero, qué pasa entonces con la tercera partícula fundamental del átomo, el neutrón. Quizás la clave para entender fenómenos de no polaridad en la naturaleza, como la homosexualidad, esté en esta partícula. Lo que me lleva a preguntar ¿Cual es su función dentro de dicha polaridad?

El neutrón fue descubierto en 1932, lo que permitió comprender más cosas sobre el porqué de la materia, y se observó que gracias a él el átomo poseía la estabilidad de su polaridad (existen también átomos inestables, pero hacer referencia a ello haría imposible la publicación de este artículo y no es relevante para lo que se quiere decir). Esto hecho hizo que el neutrón se calificara como el elemento necesario para el equilibrio de la partícula y por tanto de su propia constitución. Volviendo al tema que nos importa y partiendo de ese supuesto, si todo se compone a partir de una polaridad negativa y positiva, pero ésta necesita de un tercer elemento como hemos visto para manifestarse de una manera concreta y estable como una planta, un animal, etc, vemos que el átomo conforma una trinidad que no tiene mayor función que la de armonizar la estructura molecular en la que participa. Por lo que trasladando este hecho al tema que expongo, cobra sentido pensar que la homosexualidad, al igual que cualquier suceso natural, participe de esa triangulación como un elemento necesario, en este caso, para el equilibrio de la procreación.

Para la naturaleza la homosexualidad puede significar el estabilizador a partir del cual regula la procreación entre género y especie, a fin de que ésta no se torne caótica. En nuestro caso, su manifestación en la humanidad no sólo puede tener ese fin, sino que también permite articular aspectos que tienen que ver con emociones y conceptos más elaborados por la consciencia, como puede ser el sentido de la libertad, el arte o la abnegación.

Por su puesto, el sentido de la homosexualidad es idéntico en todo el ámbito natural en donde se manifiesta, sólo varía su expresión, la cual depende del grado de evolución con el que se manifiestan los extremos “positivo y negativo” intrínsecos en su naturaleza. En lo concerniente al ser humano esta expresión es concebida a partir de una evolución moral dependiente de cada una de sus tradiciones y por tanto del grado de consciencia que tenga particularmente de si misma. Este hecho sitúa a todas las culturas, religiones y costumbres como ejes vertebrales  de su propia polaridad atómica, siendo las más radicales fuentes de baja neutralidad, o lo que es lo mismo, que no conciben de forma elaborada su propio centro, distanciándose del equilibrio de cada uno de sus miembros.

Si observamos con detenimiento, la mayor parte de conflictos parten de una lucha, que más allá de su necesidad, se ejerce a través de un poder que parte de la inseguridad y el miedo a fin de obtener un cierto control sobre la moral y sus propósitos. A lo largo de la historia este es un fenómeno que se repite hasta día de hoy sin responder todavía a ningún fundamento concreto. Pero más allá de la propia aceptación de los hechos históricos y su propia incongruencia es importante entender que la lectura de éstos no puede ser comprendida sólo objetivamente, ya que su mirada ha de observar las polaridades enfrentadas a modo de triangulación atómica, es decir, incluyendo los elementos neutrales que envuelven al hecho y no sólo por enfrentamiento entre los extremos. Las revoluciones son una consecuencia de ese fenómeno.

Tal y como dije el filósofo alemán J.W.F Hegel:

La historia es el progreso de la conciencia de la libertad.”

En definitiva, la homosexualidad participa en su triangulación particular como regulador de la naturaleza, y este es un hecho objetivo. La naturaleza necesita articulaciones para no desbordarse y en nuestro caso, ejerce un papel muy importante. Si retomamos la triangulación que se ha expuesto, de ella depende el equilibrio de nuestra procreación. Y a pesar de que otros seres humanos se interpongan por ignorancia de su propia esencia o por la convicción de alguna tradición (con la fuerza que siempre los extremos tienen), incluso así la homosexualidad no podrá desaparecer de la naturaleza, no sería natural. Forma parte de ese Dios incomprendido contra el que luchamos cada día. Y no nos equivoquemos, nosotros y nosotras formamos parte.

 

Es muy importante empezar a pensar que quizás todo aquello que no entendemos o nos molesta sea simplemente una expresión de nuestra ignorancia y que por gratitud universal sea respetuoso observar con curiosidad sin miedo a evaluarse. 

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6 Comments on "La homosexualidad y otros asuntos divinos"

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  1. leo dice:

    de verdad no me convenció nada. y porque no no dicen nada de la interaccion de las particulas subatomicas? acaso el neutron actua como positivo y a la vez como negativo¿?. pues sean un poquito arbitrario parece que quieren decir solo lo que les parece sin mucho fundamento. las lineas del campo eléctrico salen del positivo y entran en negativo y en ningún momento interviene el neutro. la atracción o repulsión de las particulas subatomicas solo es entre el proton y electron. en ningum momento interviene el neutron en su interacción. y si hablan de la importancia de la homosexualidad relacionando con el neutron, estan equivocados pos el neutron no interactua con las cargas pero el homosexual si con la de su mismo sexo, asi q yo digo q es necesario la existencia de castos y vírgenes que sii actúan como neutrones.

    • marccarmona dice:

      Hola Leo,
      tal y como planteas el tema tienes razón en lo que dices, al menos en el sentido que lo dices. He de puntualizar que en ningún momento mi planteamiento se quiere corresponder a las leyes de la física, sino más bien a la forma en como se manifiestan las cosas, me explico. Todo lo que conocemos se basa en el hecho de que para que algo suceda ha de haber al menos una causa que lo provoque y traducirse en un efecto concreto que a su vez de un resultado concreto. Esta ley es universal para todas las cosas y en correspondencia con el artículo mi intención era utilizar la composición atómica para dar sentido a la homosexualidad en los seres vivos, y en especial en los humanos. Aún no hemos sido capaces de descifrar que significado natural tiene entre nosotros esta orientación sexual, es por eso que me pareció buena idea compararla como los protones en un átomo, ya que no producen ningún tipo de carga, o por comparación, no procrean.
      Esta ha sido la razón por la cual he hecho esta analogía, sin más pretensión que buscar una mejor comprensión de este fenómeno tan particular.
      Espero haber aclarado más el tema.
      Salut

  2. Josep de Flix dice:

    Estoy de acuerdo en el fondo pero no se si en la forma.

    Yo más bien diría que la homosexualidad no puede desaparecer nunca porqué forma parte de la misma naturaleza del ser. Parece que del texto de desprende la idea que hay personas homosexuales y otras que no lo son. Si forma parte de la naturaleza y, en tanto que naturaleza humana sólo hay una, no veo la trinidad por ningún lado. Más bien movimiento entre las dos polaridades que hay dentro de cada uno de los seres humanos. Los contratos, enlaces y opciones de vida son otra cosa…

    En cualquier caso, ¿dónde situamos la bisexualidad en esa trinidad? No me queda claro qué papel desempeña.

    • marccarmona dice:

      Hola Pep, seré breu:
      en referència a la teva primera part del paràgraf penso no hi ha contradicció amb el que el text ve a dir, pot ser no utilitzo la paraula “Ser” perquè la paraula Natura ja inclou el grau d’esencialitat que exposo i per tant no volia complicar les coses amb conceptes que necessiten un desenvolupament molt important. D’altre banda, l’equilibri al nostre planeta parteix de la funcionalitat que compleix cada un dels elements que emana, per tant, sí que hi han persones que son homosexuals i altre que no, com també les que són bisexuals, a fi de prendre part de les funcions que necessita la natura, tot i no se conscients d’això. Lògicament, no he volgut desenvolupar la forma de cada una de les formes sexuals ni com apareixen per qüestions pràctiques de lectura, però sí pot ser una bona idea fer una segona part d’aquest article.

      Una observació sobre la crítica que fas al concepte de trinitat:
      tens raó que només hi ha una naturalesa, de fet el text ja ho diu, però aquesta naturalesa no només és humana ja que nosaltres en formem part, i la idea del text, tot i referir-se a la homosexualitat humana, és plantejar la homosexualitat com part fonamental de la natura. La qual cosa m’ha fet pensar en la constitució atòmica i per tant en la constitució de totes les coses, les quals tenen un fonament triangular. És a dir, que per a que es pugui donar una cosa han d’existir dos que la pugui fer aparèixer.
      No vull dir amb això que sigui correcte o no el meu punt de vista, però si penso és un plantejament que pot explicar perquè som com som a banda del fet objectiu ser això o allò.

    • Miguel Angel Pascale Aguirre dice:

      Hola Josep..!. Tu breve escrito, es lo más conciso y exacto que leí hasta ahora sobre la homosexualidad. Yo lo soy y jamás lo viví como algo extraño, sin hablarse jamás en el seno familiar, me lo aceptaron en silencio. Luego tuve una pareja de más de 28 años y fue una relación muy especial por la diferencia de edad y por todo lo que aprendí de él. Sobre todo sobre la DIGNIDAD. Vinieron tiempos duros cuando el partió por un problema grave de corazón, y hoy me dedico al arte y a la escritura. Homosexualidad, un aspecto del humano, una variedad, un momento de una vida diferente, yo elijo algunos o algo de estas acepciones. Uno es algo más que un homosexual y a veces, hasta algo más que un humano en este mundo de hoy tan particular. Al fin y al cabo.
      Muchas gracias…!.

  3. Emil Pavirani dice:

    Hola!Estoy completamente de acuerdo contigo!Creo que si un echo no se entiende en un determinado momento, no significa que no tiene porqué existir. Todos somos uno, todo echo necesita su extremo para existir! En esta sociedad, nos hemos olvidado(!!??) de vivir toda situación en su plenitud, enfocamos un lado del echo, y encima se lucha cotra su opuesto, que realmente es parte de el!!!!

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