Las leyes que nos unen

| 23 marzo, 2013 | 0 Comentarios

Parafraseando a Nikola Tesla, si quieres comprender los secretos de la vida y vivir en consonancia a ella, abandona la limitación de los sentidos y pregúntate cuanto estás dispuesto a experimentar y obedecer las leyes que te rigen.
La preocupación, el enfado, la envidia, el orgullo, la coacción, entre otras muchas expresiones de la inmadurez humana, son mecanismos que alejan a la consciencia de la realidad que la envuelve, para caer así en la suya propia. Estos sentimientos son la causa por la cual los sentidos de quien los experimenta, se enfrenten, a través del sufrimiento, la culpabilidad o el apego, a las leyes universales. En otras palabras, la lucha contra nuestros propios miedos e inseguridades, presupone el mecanismo a través del cual la consciencia aprende, a fin de adaptarse a las leyes que la rigen.

onda-gravitatoria1Estas leyes, denominadas herméticas o universales son impenetrables y perpetuas, rigen la vida, la existencia y la manifestación de todas las cosas. Este escrito, inspirado en la obra Kybalión, pretende comprender cómo nos relacionamos con estas leyes a fin de hacer frente a los desequilibrios que nos vemos sometidos a diario.

Los recientes descubrimientos científicos señalan que todo cuanto existe es fruto de un movimiento vibratorio que se manifiesta a través de distintos grados de frecuencia. Esto significa que todo está en movimiento y que nada está exento al cambio. Cada frecuencia emite en el espacio una multiplicidad de grados de vibración que responden a una infinidad de formas y manifestaciones que ondasvan, desde lo más denso y tangible (valor de frecuencia de lo físico y concreto) a lo más sutil e imperceptible (valor de frecuencia de lo espiritual y universal). Dicho de otro modo, todas las cosas se expresan a partir de una vibración que les permite ser, independientemente de si se trata de un pensamiento, una conversación, el choque entre dos piedras, la conducción de un vehículo, esta lectura o una persona. Todo es afectado por un valor de frecuencia que se traduce a través de sus distintas vibraciones en nuestra consciencia.

Es prácticamente imposible categorizar de forma generalizada cómo las distintas frecuencias se manifiestan en cada uno de nosotros, ya que si tomamos en consideración las distintas versiones que traduce la consciencia de la realidad en cada persona, se puede deducir que cada una de ellas trabaja en una vibración específica de la frecuencia humana. Cada vibración es producto de una frecuencia de onda que ejerce una velocidad y una longitud en el espacio, como es el caso por ejemplo de un sonido, un golpe, un pensamiento, una acción, etc. En todos los casos lo que determinará la manifestación vibratoria es la polaridad de su fuerza. Es decir, cada vibración se sitúa en una polaridad positiva o negativa de su frecuencia. Esta polaridad es la que percibe la consciencia, ya que es a través del análisis que ésta hace de aquella, donde la consciencia aprende y madura. Lo que significa que cada persona traduce su realidad en base a la ley de dualidad que la rige, es decir, a través del conjunto de vibraciones negativas o positivas de su aprendizaje.periodo de ondaSobre esto, es importante recordar que una frecuencia positiva o negativa no es traducible en términos de bueno o malo, es más, no puede ser entendida tampoco como carencia o abundancia de algo, pues la ley de vibración sitúa a todas las cosas como finitas a fin de que evolucionen y maduren, y por tanto es un proceso intrínseco a la propia Ley, la transmutación de todas las cosas.

Otro aspecto importante es la correspondencia que existe entre las distintas vibraciones. Cuestiones comunes pero poco comprendidas como es el caso de la enfermedad, la muerte, la felicidad, o el amor, son ejemplos de distintas vibraciones de frecuencia que tienen en común, como cualquier vibración, su transmutabilidad, de ahí la idea de correspondencia. Por ejemplo, si el Amor en el ser humano es la más alta vibración conocida (positiva), el nacimiento de un niño, en correspondencia con lo físico, es su expresión más sutil. De otro modo, si vemos a la enfermedad como una manifestación de la menor vibración (negativa), la muerte es por tanto su expresión más densa. Son sólo unos ejemplos, pero significativos para señalar la ley de correspondencia.

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Otra ley conocida es ley de atracción, o causa y efecto que viene a señalar la forma en como se manifiesta la ley de correspondencia, y aunque no hay apoyo científico que la ampare a día de hoy, básicamente por el volumen de variables que implica, es necesaria incluirla en esta reflexión porque es la base por la cual nuestra consciencia materializa su frecuencia vibratoria. La causa y el efecto es el tejido desde el cual se expresa la consciencia del ser humano y la proyecta, implica una infinidad de movimientos en la realidad singular que vive cada persona y revela en la vida de cada ser una serie de atracciones basadas en decisiones y pensamientos (lo que coloquialmente es llamado azar o casualidad). Cada individuo responde a infinidad de causas que le han llevado a ser quien es, y en base a la compresión que su consciencia haya podido realizar sobre la correspondencia que le es inherente, la atracción a la que se ve sometido no es más que una respuesta al principio de la dualidad, desde donde la consciencia se nutre.

En base a estas cuatro leyes fundamentales aparece una experiencia que denomino, “el espejismo de la consciencia”, que no es más que el engaño que se produce en nuestra consciencia a partir de una falta de reciprocidad con dichas leyes. En otras palabras, este espejismo es una experiencia producida únicamente por nuestra mente, en tanto que la consciencia no sea capaz de mediar su voluntad. La madurez y el aprendizaje no tienen ninguna relación directa con el paso del tiempo hacia la vejez, sino a la atención que le otorgamos a lo largo de la vida a nuestros logros y fracasos. Es decir, a la capacidad de observar la limitación que los sentidos determinan en nosotros para tomar conscientemente las riendas de nuestra vida.

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Para entender al espejismo de la consciencia, hemos de situarnos en la ley de dualidad. Si ésta se entiende como la expresión de una cosa a través de dos (ej: cuerpo/mente, cara/cruz, bueno/malo, hombre/mujer, etc), entiéndase a la consciencia como la mediación que existe entre ambos. Es en esta intermediación donde la ley de atracción cobra sentido, pues se hace perceptible a través de la dualidad de cada experiencia que se vive o ha sido vivida. La cuestión es, cómo puede ser observado “el espejismo de nuestra consciencia”, teniendo en consideración que dicho espejismo aleja a la consciencia real de la vibración que percibe, es decir, de la polaridad que necesita ser observada para madurar. Es aquí donde aparece otra ley inmutable, todo es mental.

Ejemplo:

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter.

Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia (frecuencia), debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta (espejismo de la consciencia).

Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio (frecuencia), clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta (espejismo de la consciencia).

Descubría que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta (aprendizaje).

Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día (consciencia).

Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter (frecuencia).

Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta (frecuencia).

Su padre lo tomó de la mano y lo llevo hasta la puerta.

Le dijo: has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. (frecuencia)

Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. (frecuencia)

Tu puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas le afectará, y la cicatriz perdurara durante un tiempo,

a veces para siempre (polaridad)

Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. (frecuencia)

La bolsa de clavos, “cuento anónimo”

 

Todo es mente, para comprender esto sólo hay observar que no hay forma de separar la percepción del mundo a través de la consciencia respecto al mundo mismo. Lo que señala que cada persona sólo puede estar situada en si misma, desde si misma y para si misma, y bajo esta condición compartir, vivir y experimentar el mundo se convierte en toda una hazaña de interiorización. Es aquí donde “el espejismo de la consciencia” se manifiesta y aparece el engaño. Si el aprendizaje de una persona es el resultado de su experiencia, el espejismo será cada vez más fuerte y real en tanto que su experiencia se sitúe en el polo negativo de la vibración que interfiere.

Una mente clara y sana, no es aquella que maquina la lógica con exactitud o satisface sus necesidades satisfactoriamente a costa de otras mentes, sino aquella que ha educado su pensamiento en pro de su consciencia. Pues es sólo a través de ella que puede haber un buen entendimiento con la mente que rige, a fin de utilizarla como mediadora y vehículo de dichas leyes. Quepa como ejemplo el mito de la auriga platónica:

 

AurigaImaginemos, pues, que (el alma) se parece a la conjunción de fuerzas que hay entre un tronco de alados corceles y un auriga. Pues bien, (…) está en primer lugar el conductor que lleva las riendas de un tiro de dos caballos, y luego los caballos, entre los que tiene uno bello, bueno y de una raza tal, y otro que de naturaleza y raza es lo contrario de éste. De ahí que por necesidad sea difícil la conducción de nuestro carro.

Fragmento del “Fedro” de Platón

Tomando en consideración las leyes que hemos señalado, una consciencia que está situada y que trabaja desde frecuencias más sutiles, que reconoce el movimiento que se produce en cada acción, y es sabedora de las implicaciones que supone proyectar uno u otro pensamiento, es una consciencia que percibe la realidad y la experimenta a través de sus leyes. Por el contrario, pero sin desmerecer su función, aquella consciencia que aún es débil y mediada por el espejismo de sí misma, muchas de las vibraciones de frecuencia que reciba se regirán por lo que traducimos coloquialmente como sentimientos negativos. Dicho de otro modo, es la mente la que media en este caso las impresiones de la consciencia produciendo infinidad de falsas realidades, produciendo lo que hoy conocemos como depresión, estrés, ansiedad y otras variantes psicológicas señaladas como patológicas.

causa_y_efectoPor último, señalar que el éxito o el fracaso sólo dependen de un buen equilibro con las vibraciones que recibimos, supone entender que la ley de causa y efecto es muy importante para el proceso de madurez. Cualquier elección parte de la ley de dualidad, y activa causas y efectos que sólo, asimilados desde una experiencia consciente, aportaran más luz a la experiencia vivida. Por el contrario, decisiones tomadas desde el espejismo de la consciencia, reproducirán en la mente que la rige, contradicciones o creencias para su asimilación, viviendo únicamente desde un pensamiento inquieto y contradictorio, sentimental, lo que repercute en falsos estados de alegría cuando se cumple lo que la mente dicta, o de frustración cuando no se ve cumplido el plan mental. Comprender esto, no depende tanto del intelecto, sino como he dicho, de cómo se experimenten y obedezcan las leyes que nos rigen.

La cualidad y calidad de nuestras acciones, pero sobre todo la vivencia y traducción de cada una de las frecuencias que recibimos, como ahora esta lectura o el momento posterior a ella, no olvidemos son volúmenes de información que de ser bien observados, nos llevarán por un camino de descubrimiento y madurez. Por el contrario, sólo encontraremos obstáculos necesarios en el camino.

 

Si sólo permaneces en la mirada de lo que puedes tocar, decir o ver, difícilmente podrás permanecer en armonía por mucho tiempo.

Si deseas una estabilidad a fin de olvidar las preocupaciones, pasarás el resto de tu vida persiguiendo un fantasma.

Si buscas la espiritualidad rebozándote de ideas maravillosas, caerás bajo el embrujo de un engaño magnífico.

Las leyes existen para dejarnos ser, no para hacernos creer que podemos ignorarlas.

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Conferencia

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